jueves, 16 de enero de 2014

Concurso de Lectura: ¿Cuánto Cuento comprendiste?


Por david Morán
    
     Como parte de las diversas actividades formativas y recreativas orientadas a estimular la lectura y la creatividad en la comunidad del Colegio Integral el Manglar, la Biblioteca “Miguel Otero Silva” invita  al concurso de lectura ¿Cuánto cuento comprendiste?

     ¿Cuánto cuento comprendiste? consiste en responder de forma correcta todas las interrogantes planteadas después de la lectura de un cuento, que encontraras en el blog de la Biblioteca www.bibliotecaciem.blogspot.com y que deberás revisar semanalmente. Las repuestas se escribirán en la sección de comentarios encontradas al final de la entrada y se publicará un (1) cuento semanal durante diez (10) semanas.  Las personas que acierten todas las  respuestas luego de las diez (10) semanas serán los ganadores del concurso y recibirán un premio sorpresa.

     Este concurso está abierto para que participe toda la comunidad manglareña!

 

1er Cuento del Concurso ¿Cuánto cuento comprendiste?

 
El Flautista de Hamelín

En un pueblito de nombre Hamelín se habían instalado, siendo dueños y señores, todos los ratones habidos y por haber, arrasando con la comida de todos sus habitantes.

Esto se debía a que Hamelín estaba dirigido por una Reina muy tacaña, que no quería hacer ningún gasto para poner remedio a la invasión de ratones.

-¡Esto es terrible, se llevan mi propia comida!

La Reina, cuando vio que los ratones habían llegado a su palacio, mandó llamar a un jovencito que tenía fama de hacer desaparecer los roedores con ayuda de su flauta.

-¡Yo, Reina de Hamelín, te prometo una bolsa de oro si consigues librarme de esos come quesos!

-¡Así lo haré! -contestó el muchachito, haciendo sonar su flauta.

Los ratones, hechizados por el mágico sonido, lo siguieron hasta el río cercano, donde todos subieron a una balsa y se perdieron en la distancia.

El flautista, después de haber dejado a Hamelín sin ningún ratón, fue con la Reina para recibir su recompensa. Pero la Reina, que era muy codiciosa, no quiso cumplir con su promesa.

-¡No creo deberte nada, fuera de mi reino!

-¡Eres muy injusta y por eso me vengaré! -dijo el caballero muy enojado.

Entonces hizo sonar la flauta y todos los niños del pueblo lo siguieron, escuchando su sonido.

Se los llevó a una montaña y los encerró en una gran cueva, desconocida por todo el mundo. Así se vengó de aquella reina tan mentirosa y mala.

Pasaron varios meses y Hamelín se transformó en un pueblo triste, sin las risas y la alegría de los niños; hasta las flores tenían el color pálido de tanta tristeza.

Todos los padres de los niños marcharon juntos al castillo para reclamarle a la Reina, pidiéndole que pagara al flautista la deuda, porque no querían quedarse sin sus amados hijos.

La Reina no tuvo más remedio que pagar al flautista, y entonces todos los niños regresaron a sus hogares, trayendo con ellos nuevamente la felicidad al reino.

Desde ese momento, aquella Reina cumplió siempre sus promesas.

 

CUENTO ANÓNIMO

 

  

Pregunta del Concurso ¿Cuánto cuento comprendiste?

1.- ¿Dónde podemos ubicar el pueblo llamado Hamelín?

La respuesta la escribes en la sección comentarios o la puedes enviar al correo electrónico bibliotecaciem@gmail.com
 
 
 
 
 

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Qué hacemos en nuestra Biblioteca?

                                                                                                             Por David Morán


 
 
     Desde el Colegio Integral El Manglar, a través de su Biblioteca “Miguel Otero Silva” se promueven actividades recreativas y formativas orientadas a brindar herramientas pedagógicas e integrales a nuestros alumnos.

     Pretendemos desarrollar la lectura, la escritura y el arte en general, durante todo el año escolar, tanto en los horarios propios de biblioteca como en los momentos libres y recreos, atendiendo a los siguientes objetivos básicos:

-          Lecturas grupales e individuales de narraciones (cuentos, fabulas, leyendas), poemas, ensayos,  con la finalidad de promover el conocimiento de los diversos géneros literarios y la lectura. (Participan todas las secciones).

-          Lecturas grupales e individuales de narraciones de tipo didáctica (fabulas, mitos, leyendas y cuentos) con la finalidad de  identificar los valores y fortalezas que sobresalen de los personajes. (Participan todas las secciones)  

-          Lecturas grupales, clases y contrastes de opiniones con la intención de formar a nuestros alumnos en temas relacionados con las principales técnicas de investigación, la elaboración y redacción de fichas y resúmenes, la elaboración de citas, el conocimiento de reglas y normas básicas para la redacción de monografías y otros trabajos escritos. (Participan desde tercer grado de básica hasta bachillerato).    

-          Realizar el programa mensual de formación de lectura y difusión literaria conocido como la Semana de la Palabra,  actividad creativa, cuya temática puede ser dedicadas a la poesía, el cuento, la novela, el teatro, el ensayo, la canción o cualquier otra expresión artística que se manifieste a través de la palabra y cuyo vehículo de transmisión sea un libro.

-          Incentivar la escritura y el desarrollo de la imaginación a través de la redacción de textos literarios y la elaboración de dibujos sobre los diferentes libros leídos.

-          Promover la escritura y la creatividad a través de concursos literarios y artísticos.
 

     Desde la Biblioteca “Miguel Otero Silva” extendemos la invitación a padres y representantes, docentes y comunidad en general, que quieran sumarse a estas actividades.
 
 
 


jueves, 19 de diciembre de 2013


 







De cómo Panchito Mandefuá cenó con el Niño Jesús
José Rafael Pocaterra
Adaptación: Fedosy Santaella
 



Era un niño alegre, feliz, una flor que creció sobre el asfalto. Corría alegre calle abajo, calle arriba con su fuerza y su energía de nueve años. Vestía con una chaqueta de bolsillos profundos que se encontró por ahí, y cargaba un bolsito pequeño donde metía sus más preciados objetos: trompos, cordeles, chapitas, un carrito de plástico; tonterías que cuando las ponía a jugar con su imaginación lo alejaban de las noches frías y de los días de lluvia, y de hambre y de la soledad de las calles de la gran capital, de la Caracas que nunca se acaba.
Hasta cerca de medianoche estuvo dando vueltas por la ciudad, vendiendo sus boletos en las grandes avenidas, frente a las puertas de los hoteles más lujosos y de los cines de moda y en el bulevar de Sabana Grande, gritando todo el tiempo, chillón, desvergonzado, alegre:
- Aquí lo cargooo… ¡El boleto que nunca falla ni fallando, el boleto ganador, el archipetaquiremandefuá…!
El día fue bueno, pues logró vender todos los boletos, y ahora Panchito se comía feliz una arepa con lo que le tocaba de las ventas. Allí estaba, dándose el gusto, apartado de aquellos que no precisamente andaban pendientes de comer, sino más bien de meterse en los bares y ponerse incluso groseros y peleones. Pero él estaba tranquilo, mientras comía su arepa de carne mechada y le echaba una mirada al periódico del día. Porque sí, Panchito había ido alguna vez a la escuela y había aprendido a leer. Después, cuando su mamá lo sacó a la calle a pedir, él tuvo que dejar de estudiar. Eso sí, como pedir limosna no le gustaba, se dio a la tarea de buscar trabajo.
Panchito quiso vender periódicos, pero no le resultó. Los encargados le quitaron la venta porque le ponía la famosa frase <<mandefuá>> a las más graves noticias de la guerra, a los accidentes de tránsito y a las denuncias de corrupción política:
- Mira, hijito - le dijeron - mejor es que no saques el periódico. Tú eres muy <<mandefuá>>, y eso es demasiado para nosotros.
Porque así es. Panchito tenía apellido, y éste era Mandefuá, apellido original y hermoso que le gustaba más que el verdadero (que nunca usaba) porque era obra de él mismo. Llevaba aquel Mandefuá con tanto orgullo como cualquier príncipe su nombre, apellidos y títulos de nobleza, y así andaba diciéndole a todos que él era, nada más y nada menos que Panchito Mandefuá. Pero Panchito era menos ambicioso que un príncipe, y se conformaba con su arepa y su trabajo de vendedor de boletos de lotería.
- Éste sí es el ganador, un boleto bien mandefuá - decía.
Ah, pero también tenía sus gustos. Entre sus placeres más refinados estaba ir a la una de la tarde, siempre por la sombra de los edificios, a situarse perfectamente bajo la oreja de un señor gordo, lento y pacífico. Era uno de esos empleados de ministerio que se sentaba en un banquito de la plaza después del almuerzo, a ver pasar el mundo con toda su paciencia.
- ¡Éste es el boleto ganador, un boleto bien mandefuá! - gritaba con todas sus ganas.
- ¡Muchacho, que siempre me gritas al oído!
Y Panchito, echando a correr, le volvía a gritar:
- ¡Éste es el boleto premiado, me lo debería comprar, maestro!
También le gustaba ir al cine, pero hacía tiempo que no lo dejaban entrar aunque tuviera la plata, porque ahí mismo le adivinaban que era un niño de la calle y le ponían mala cara. ¡Qué mala suerte la de Panchito Mandefuá! que, sin embargo, feliz de la vida, les gritaba al alejarse:
- ¡Pues tampoco quería verla!
¡Porque para que a mí me guste una película debe ser muy crema, muy archipetaquiremandefuá!
Panchito iba una tarde calle arriba pregonando un número premiado como si lo estuviese viendo por adelantado, y de pronto se detuvo ante una rueda niños. Venía distraído contemplando una vidriera donde se exhibían aeroplanos, barcos, una caja de soldados, un automóvil y una bicicleta… Y de paso estuvo un rato contemplando la vidriera de un café llamado La India, a través de la cual se exhibían pirámides de bombones, pastelitos y unos dulces brillantes como estrellas.
Pero volvamos al momento. En medio de aquella rueda de muchachos alborotados, vio a una muchachita sucia que lloraba mientras contemplaba regada en la acera una bandeja de dulces. Como moscas, cinco o seis granujas se habían lanzado sobre los ponqués y los fragmentos de quesillo llenos de polvo. La niña lloraba desesperada, pues temía un castigo.

Panchito estaba de buen humor: había vendido muchos boletos. Con ese dinero había podido comer, y hasta comprar dulces. Y con el dinero que le quedaba había planeado ir al circo, puesto que allí sí lo dejaban entrar, y hasta comería hallacas y pan de jamón. Con ese dinero iba a pasar una Nochebuena excelente.
Así que con su buen humor a cuestas, Panchito se acercó a la pobre muchacha, que lloraba, mientras los granujas seguían comiendo sus dulces y chupándose los dedos…
Llegó un agente de la policía y todos corrieron, menos ellos dos.
-¿Qué fue, qué pasó? ¿Cuál es el desorden?
La niña respondió toda desconsolada:
- Que yo llevada esta bandeja para la casa donde sirvo, que hay cena allá esta noche, y me tropecé y se me cayó y me pueden echar…
Algunos transeúntes detenidos se encogieron de hombros y continuaron.
- Bueno, bueno, sigan su camino, pues - les ordenó el policía.
Panchito se fue detrás de la llorosa.
- Oye, ¿Cómo te llamas tú?
La niña se detuvo a su vez, secándose el llanto.
-¿Yo?, Margarita.
-¿Y ese dulce era de tu mamá?
-Yo no tengo mamá.
-¿Y papá?
- Tampoco.
-¿Con quién vives tú?
-Vivía con una tía que me consiguió el trabajo en la casa en que estoy.
-¿Y trabajas? ¿Te pagan?
-¿Me pagan qué?
Panchito sonrió con ironía, con superioridad.
- Gua, tu trabajo. Al que trabaja se le paga, ¿no lo sabías?
Margarita entonces protestó vivamente:
- Me dan la comida, la ropa y una de las niñas me enseña, pero es muy brava.
-¿Qué te enseña?
- A leer… Yo sé leer,¿tú no sabes?
Y Panchito dijo orgulloso, aunque en el fondo aquello de leer no le parecía gran cosa:
- Uf, claro, sé leer de todo. Leo periódicos, revistas, los carteles que están pegados en las paredes y hasta libros. También sé vender billetes de lotería y gano para ir al circo y comer las arepas que me gustan.
- Está bien, pero yo no tengo dinero, y se me cayeron todos los dulces de la bandeja - dijo con tristeza la niña, bajando la cabecita enmarañada.
-¿Y cuánto botaste?
- ¡Uy, mucho dinero! - y le alargó un papelito sucio donde se veía lo que habían costado los dulces.
En el rostro de Panchito se dibujó una gran sonrisa, le quitó la bandeja a Margarita y dijo:
- ¡Espérate, no te muevas, ya vengo! - Y echó a correr.
Un cuarto de hora más tarde volvió:
- Mira: esto fue lo que se te cayó,¿no es así?
Los ojitos de la niña brillaron y una sonrisa le iluminó la carita sucia. Estaba feliz.
- ¡Sí… eso!
Fue a tomar la bandeja, pero él la detuvo:
- ¡No! Yo tengo más fuerza, yo te la llevo.
- Es que es lejos - dijo tímida.
- ¡No importa!
Panchito le contó que él tampoco tenía familia, que le encantaba ver películas de detectives y que podrían comerse un dulce juntos.
- Yo tengo dinero, ¿sabes? - Y sacudió el bolsillo de su chaqueta, donde sonaron las monedas.
Y los dos pequeños se echaron a andar.
Apenas si se dieron cuenta de que llegaban, de tan entretenidos que iban comiendo dulce.
- Aquí es. Dame - dijo la niña.
Panchito le entregó la bandeja. Se quedaron viéndose a los ojos:
-¿Como te pago yo? - preguntó Margarita con tristeza tímida.
Panchito se puso colorado y balbuceó:
- Si me das un beso.
- ¡No, no! ¡Es malo!
- ¿Por qué?...
- Gua, porque sí…
Pero no era Panchito Mandefuá a quien se convencía con razones como ésta; y la sujetó por los hombros y le pegó un par de besos llenos de travesura y del dulce que compartían.
- ¡Mira que grito si me vuelves a besar! - dijo ella, roja como una rosa. De la emoción, por poco tira otra vez la dichosa bandeja llena de dulces.
- Ya está, pues, ya está. No te voy volver a besar - dijo Panchito.
De repente se abrió la puerta de la casa donde vivía Margarita. Un rostro de solterona fea y vieja apareció.
- Muy bonito. El par de vagabundos éstos! - dijo enojada la doña. El chico echó a correr. A su espalda, la señora regañaba a la niña mientras la metía a la casa.
- Pero Dios mío, ¡qué criaturas éstas que no tienen edad y ya están pensando en darse besos!
Ahora le quedaba el dinero justo para el circo y para la cena. No le sobrarían más monedas para el día siguiente. Nada más le alcanzaría para la Nochebuena, y es que después de pagar los dulces de la niña… ¡Quién lo mandaba a estar ayudando a nadie!
Sin embargo, a pesar de la tristeza, de que no podría guardar para después, Panchito sentía una loca alegría interior. No olvidaba, en medio de su desastre financiero, los ojos mansos y tristes de Margarita. ¡Qué diablos! El día de gastar se gasta lo que hay que gastar, así de lo más archipetaquimandefuá.
A las nueve salió del circo. Iba pensando en el menú: hallacas, un juguito, un café con leche, tostadas de chicharrón, un pan de jamón. ¡Su famosa cena!

Cuando cruzaba en una esquina, se escuchó un cornetazo brusco, un golpe de viento fuerte, y Panchito Mandefuá ya no estaba en la esquina dando un salto vivaz o siquiera en pie. No, Panchito ya no caminaba, ya no estaba ni siquiera en este mundo…
- ¿Qué pasó? ¿Qué pasó allí? - preguntaron unos transeúntes.
- Que un auto atropelló a un muchacho de la calle…
- ¿Quién?, ¿Cómo se llama?
- ¡No sé su nombre! - informó alguien -. Pero yo lo he visto, eso sí. Era un muchacho de esos que venden lotería.
En otra parte, lejos de allí, Panchito Mandefuá andaba con su chaqueta, ahora toda brillante, magnífica, como recién salida de la lavandería.
Se le veía feliz, sonriente.
¡Pero claro! Se había ido a cenar al cielo, invitado por el Niño Jesús.

José Rafael Pocaterra. Insigne narrador venezolano. "De cómo Panchito Mandefuá cenó con el Niño Jesús" forma parte de su libro emblemático Cuentos grotescos. Este relato es un clásico dentro de la literatura venezolana.
Fedosy Santaella. Puerto Cabello, Carabobo, 1970. Licenciado en Letras. Ha publicado Cuentos de cabecera (2001), El elefante (2005), Postales sub sole (2006) ,Rocanegras (2007). Premio Bienal Pocaterra en Narrativa. 2006.
La adaptación del cuento forma parte de la serie editada por Santillana titulada: Cuentos de Navidad.
 
 
 

martes, 26 de noviembre de 2013

Por David Morán
 


 
La metamorfosis de Franz Kafka

Las transformaciones ideológicas, económicas, sociales y culturales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX producen innovaciones en la literatura, específicamente en la novela, que intentan reflejar la desorientación y la confusión que caracteriza el mundo moderno.
            Kafka es un escritor solitario y aislado que responde al espíritu general de la época. Cronológicamente coincide con el movimiento expresionismo pero también es considerado el más claro precursor del existencialismo. 
El existencialismo, como corriente literaria y filosófica se desarrolló a partir de la II Guerra Mundial, pero ya desde principios de siglo aparecen algunos precursores, como Kafka o el poeta Rilke, quienes reflejaron en sus obras la angustia vital en la que parecen estar sumergidas las personas a principios del siglo XX: la deshumanización, la pérdida de la identidad, la soledad, el vacío, la incomunicación.
Kafka es uno de los autores más importantes que realiza la renovación de la novela de principios del siglo XX, tanto en lo que afecta al contenido de sus obras como a la forma en la que estas están escritas.
La metamorfosis es, probablemente, uno de los libros más famosos de Franz Kafka y fue publicado por primera vez en octubre de 1915. En líneas generales, se trata de una novela que nos relata la vida de un ser humano convertido en un insecto y cómo esa transformación cambia sus costumbres y sus relaciones con el resto de su familia.
Desde la Biblioteca “Miguel Otero Silva” invitamos a leer este extraordinario texto.

Lo puedes ubicar en:


lunes, 25 de noviembre de 2013




SEMANA DE LA PALABRA
     La Navidad es un tiempo especial que permite a la familia y amigos unirse y estrechar los lazos de hermandad, además de crear imágenes que perduran para toda la vida en nuestra memoria. Es por ello que desde la Biblioteca “Miguel Otero Silva”, invitamos a la participación en la Semana de la Palabra Navideña, actividad formativa, recreativa y creativa, cuya intención es la de difundir la literatura dentro de la comunidad del Colegio Integral “El Manglar”, así como resaltar las tradiciones culturales que enaltecen nuestra identidad.
     En esta oportunidad se denomina Historias de Navidad  abordando una serie de cuentos clásicos de diversos autores de la literatura universal que incluye a los escritores Charles Dickens, H. C Andersen, O ´Henry, E.T Hoffmann, así como a los venezolanos Laura Antillano, José Rafael Pocaterra y Aquiles Nazoa, quienes destacan a través de sus obras temas universales alusivos a la época decembrina tales como, la acostumbrada Cena Navideña, la magia de la Nochebuena, los Reyes Magos, los nacimientos o pesebres, el Árbol de Navidad, el Cascanueces y las Canciones de Navidad.
     La actividad se realizará del 02 al 06 de Diciembre y el cronograma se ajustará con los horarios de Biblioteca de cada sección, tal y como se observa en el siguiente cuadro:

PROGRAMACIÓN SEMANA DE LA PALABRA
DEL 02 AL  06 DE DICIEMBRE
LUNES
MARTES
MIERCOLES
JUEVES
VIERNES

9:30 a 10:00 am
I Grupo (Inicial)
Canción de Navidad
Charles Dickens


11:00 a 12:00 am
2do Año B
El Cascanueces
E.T.W Hoffmann

2:30 a 3:30 pm
5° Año
Canción de Navidad
Charles Dickens




8:00 a 9:00 am
3° Grado 
¿Cenan los tigres la Noche de navidad?
Laura Antillano


9:30 a 10:00 am
II Grupo B (Inicial)
Canción de Navidad
Charles Dickens


11:00 A 11:30 am
II Grupo A (Inicial)
Canción de Navidad
Charles Dickens


12:00 a 12:30 m
III Grupo (Inicial)
Canción de Navidad
Charles Dickens


8:00 a 9:00 am
5to Grado
De cómo Panchito Mandefuá cenó con el Niño Jesús
José R. Pocaterra

09:00 a 10:00 am
6° grado A
El regalo de los Reyes Magos
O´ Henry

1:30 a 2:30 pm
2° Año A
El Cascanueces
E.T.W Hoffmann

2:30 a 3:30 pm
3° Año
De cómo Panchito Mandefuá cenó con el Niño Jesús.
José R. Pocaterra.
08:00 A 08:30 am
Maternal A
Canción de Navidad
Charles Dickens

08:30 A 09:00 am
Maternal B
Canción de Navidad
Charles Dickens

09:00 a 10:00 am
2° grado
El Árbol de Navidad
H.C Andersen

11:00 a 12:00 am
1° Año
La niña de los Fósforos
 H.C Andersen
1:30 a 2:30 pm
1° Grado
El Cascanueces
E.T.W Hoffmann
8:00 a 9:00 am
6° Grado  B
El regalo de los Reyes Magos
O´ Henry

09:00 a 10:00 am
4° grado
La Niña, el pozo, el gato, el cojín bailador, y las siete piedritas.
Aquiles Nazoa


11:30 a 12:30 pm
2° grado
El Árbol de Navidad
H.C Andersen

1:30 a 2:30 pm
4° Año
Canción de Navidad
Charles Dickens

martes, 19 de noviembre de 2013






Por David Morán    

 

     Se realizó en el mes de Octubre otra edición más de la Semana de la Palabra, esta vez conmemorando y recordando la figura del escritor Venezolano Miguel Otero Silva.

     La actividad se denominó  Siembra Poética refiriéndose a la influencia y el legado dejado por este gran autor, quien por su visión de país, por su empeño en construir una sociedad más justa y desarrollada, por su inmensa obra literaria y humorística, ha sido uno de los venezolanos más integrales, y su pensamiento trasciende hasta nuestras generaciones actuales, como ejemplo de perseverancia, compromiso, entrega, esfuerzo  por mejorar.

     Sirva entonces esta Siembra Poética para que la esencia de Miguel Otero Silva quede esparcida en el pensamiento venezolano y latinoamericano.



lunes, 18 de noviembre de 2013





     Desde la Biblioteca Miguel Otero Silva, celebramos la iniciativa del Bazar Navideño,  espacio donde la familia pueda integrarse y compartir un día diferente, que servirá para rescatar las tradiciones de nuestro país.
     En este sentido, extendemos la invitación y los esperamos los días 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2013 en la sede de nuestro Colegio, para disfrutar de diversos stands, que ofrecerán variedad de productos para nuestros regalos navideños. Habrá "El Café de El Manglar”, ofreciendo ricos almuerzos, "El Mercadito de El Manglar", con variedad de productos nacionales y regionales tipo gourmet, recreación para los más pequeños, buena música, pero sobre todo un gran ambiente familiar.
     Cabe destacar que la iniciativa servirá para motivar y apoyar el talento venezolano,  pues dentro de nuestros expositores contaremos con diseñadores nacionales y regionales en orfebrería, ropa, trajes de baño, accesorios, decoración para el hogar, tarjetería variada, bodegón con exquisiteces, comidas, postres y entretenimiento para toda la familia.